Instalación y reparación de persianas en Alhendín

En ALTORIA SERVICOMPLEX somos especialistas en instalación de persianas y reparación de persianas en Alhendín, ofreciendo un servicio cercano, rápido y orientado a la durabilidad. Trabajamos con persianas enrollables, sistemas de cinta y manivela, además de soluciones de motorización para mejorar comodidad y eficiencia. Si tu persiana se atasca, hace ruido o no sube correctamente, realizamos arreglo de persianas con diagnóstico preciso y repuestos compatibles.

Servicios de Cerrajeros 24 horas en Alhendín

Ofrecemos un servicio integral de cerrajería para viviendas, locales y comunidades, orientado a resolver cualquier incidencia de forma rápida, segura y eficaz. Nuestro equipo de cerrajeros profesionales realiza amaestramiento de llaves, apertura de puertas y apertura de vehículos, así como cambio de bombines y cambio e instalación de cerraduras de seguridad para mejorar la protección de cada inmueble.

Completamos nuestros servicios con duplicado de llaves, duplicado de llaves para vehículos, codificación de llaves electrónicas, instalación de escudos de seguridad e instalación de puertas de seguridad. También somos especialistas en instalación y reparación de cajas fuertes, instalación y reparación de persianas, reparación de cerraduras y reparación y sustitución de cerraduras de vehículos, ofreciendo siempre presupuestos claros, atención personalizada y soluciones adaptadas a cada necesidad.

Amaestramiento de llaves 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada)

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Apertura de puertas 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada)

Apertura de puertas 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada) Abrir puerta

Apertura de vehículos 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada)

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Cambio de bombines 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada)

Cambio de bombines 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada) Cambiar bombín

Codificación de llaves electrónicas 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada)

Codificación de llaves electrónicas 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada) Codificar llave

Duplicado de llaves 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada)

Duplicado de llaves 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada) Duplicar llave

Cajas fuertes 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada)

Cajas fuertes 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada) Cajas fuertes

Persianas 24 horas en Alhendín | Cerrajeros Granada

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Reparación de cerraduras 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada)

Reparación de cerraduras 24 horas | Cerrajeros Alhendín (Granada) Reparar cerradura

Atendemos incidencias habituales como cambio de lamas, sustitución de ejes, ajuste de recogedores, reparación de guías, bloqueo por desgaste y problemas con el motor. También realizamos mantenimiento para evitar averías, alargar la vida útil del mecanismo y optimizar el aislamiento térmico y acústico de tu vivienda o local.

Nuestro equipo en Alhendín actúa con puntualidad y transparencia: presupuestos claros, intervención limpia y recomendaciones para prevenir fallos futuros. Si buscas un servicio complementario sobre manivelas, consulta Mantenimiento preventivo de manivelas rotas en viviendas en Almuñécar para ampliar información relacionada.

Confía en ALTORIA SERVICOMPLEX para devolver a tus persianas la suavidad de uso y la seguridad que necesitas, con atención profesional y soluciones adaptadas a cada instalación.

Instalación y reparación de persianas en Alhendín: soluciones reales sin vueltas

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Cuando una persiana falla, la casa se siente “abierta” aunque la ventana esté cerrada. En Alhendín pasa a menudo: viviendas unifamiliares en zonas tranquilas, pisos en el Barrio del Centro (Casco Urbano) y chalets cerca de la Vega donde el polvo y el uso diario terminan pasando factura. La instalación y reparación de persianas en Alhendín suele tener un punto en común: el problema parece pequeño… hasta que un día la cinta se parte, la lama se sale de guía o el motor empieza a hacer un ruido seco que te obliga a dejarla a medias.

Aquí el enfoque profesional marca la diferencia. Un buen persianista no “tira de fuerza” ni improvisa. Primero confirma el tipo de persiana (enrollables de aluminio, PVC, madera; compactas con cajón exterior o cajón interior; manuales de cinta, manivela o motorizadas) y revisa el conjunto como un sistema: eje, soportes, rodamientos, polea, recogedor, lamas, topes y guías. En la práctica, la avería visible (por ejemplo, una cinta deshilachada) muchas veces es la consecuencia de otra cosa: un eje ligeramente descentrado, un recogedor fatigado o guías con rebabas que van “mordiendo” la lama.

Al trabajar en Alhendín conviene tener presentes casuísticas locales: cambios de temperatura que dilatan perfiles, viviendas donde el sol incide fuerte en fachadas concretas, o locales a pie de calle donde una persiana baja y sube muchas veces al día. También importa el entorno: en el Barrio de La Vega no es raro que el arrastre de polvo fino acabe generando fricción extra en guías y felpas. Por eso, además de arreglar, se ajusta y se deja la persiana suave, sin tirones.

En equipos como ALTORIA SERVICOMPLEX se prioriza el diagnóstico y la seguridad: desmontar con método, sustituir solo lo que conviene, y dejar por escrito qué se ha cambiado y por qué. La tranquilidad llega cuando la persiana vuelve a bajar recta, sin ruidos, y sube sin que tengas que “acompañarla” con la mano.

Reparación de persianas en Alhendín (cinta, recogedor, lamas, guías, cajón)

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La mayoría de incidencias en Alhendín encajan en patrones muy concretos, y reconocerlos ahorra tiempo y molestias. La reparación de persianas en Alhendín suele empezar por estos síntomas: la cinta se queda floja, el recogedor no recoge, la persiana se atasca a mitad, baja torcida, o al subir pega un golpe seco arriba. Cada uno apunta a piezas distintas, y cambiar “lo primero que parece” es un error típico cuando se intenta resolver sin herramientas o sin costumbre.

En persianas manuales, el fallo más frecuente es el cambio de cinta y/o recogedor. Si la cinta roza en el pasacintas o la polea está marcada, la cinta nueva dura menos de lo esperado. Por eso se revisa el recorrido completo: polea, pasacintas, tambor y la tensión correcta en el eje. Otro clásico: el eje se afloja en sus soportes y la persiana empieza a enrollar “en cono”, cargando un lado más que el otro. El resultado es una persiana que baja torcida y termina saliéndose de guía, con lamas dobladas o topes arrancados.

Cuando el problema está en las lamas (aluminio abollado, PVC cuarteado, enganches partidos), lo sensato es valorar si compensa sustituir lamas sueltas o un paño completo. En la práctica, si la persiana es antigua y varias lamas están fatigadas, reparar una sola puede ser pan para hoy: la siguiente se parte a la semana y vuelves al mismo punto. Con guías ocurre algo similar. Un simple golpe, una guía abierta o una felpa desgastada hace que la persiana “cante” al moverla. Ajustar guías, limpiar, sustituir felpas y corregir el paralelismo del conjunto suele devolver la suavidad y evitar atascos.

El cajón también da guerra: tapas que no cierran bien, tornillería pasada, aislamiento deteriorado o acumulación de suciedad que interfiere con el enrollado. Abrir el cajón con cuidado, aspirar, revisar rodamientos y dejar el acceso preparado para futuras revisiones es parte de un trabajo serio. Y algo importante: una reparación correcta debe incluir una prueba completa, subiendo y bajando varias veces, para comprobar que el eje enrolla centrado y que los topes hacen su función sin golpes.

Averías comunes por zonas: La Era, El Barrichuelo, La Vega y el Centro (Casco Urbano)

En Alhendín no todas las persianas envejecen igual. En el Barrio de La Era y El Barrichuelo, donde hay calles con viviendas unifamiliares y reformas parciales, es frecuente encontrar persianas “mixtas”: cajones antiguos con paños más nuevos, o motores instalados sobre ejes que no estaban pensados para ello. Ahí la avería típica es el desajuste: todo funciona… hasta que un día la persiana se queda clavada porque el eje trabaja forzado. Se nota en un enrollado irregular y en ese ruido de fricción que aparece al final del recorrido. La solución pasa por centrar el eje, revisar soportes y, si hace falta, sustituir rodamientos o adaptar el conjunto para que el esfuerzo se reparta bien.

En el Barrio de La Vega, la suciedad fina y el uso diario suelen traducirse en guías más “secas”. Se ve mucho en persianas que bajan bien pero suben con resistencia. Aquí conviene limpiar guías, sustituir felpas y comprobar que no haya lamas deformadas rozando. Es un ajuste simple, pero da un alivio inmediato: la persiana deja de pelearse contigo.

En el Barrio del Centro (Casco Urbano), con más pisos y ventanas de diferentes épocas, aparecen con frecuencia recogedores cansados y cintas estrechas mal dimensionadas. Además, en edificios donde el cajón está dentro, el acceso puede ser más delicado: hay que evitar marcar paredes o molduras. Un técnico con experiencia lleva protecciones, desmonta por fases y deja la tapa bien asentada, sin holguras que luego vibren.

Como referencia útil para ubicar el contexto del municipio y sus áreas, puede consultarse la ficha oficial del Ayuntamiento: https://www.alhendin.es/. Ayuda a entender la organización del término municipal y por qué cambian tanto las tipologías de vivienda entre zonas.

Instalación de persianas en Alhendín: elección del modelo y montaje con criterio

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Instalar una persiana nueva no va solo de “poner una igual”. La decisión correcta se nota durante años: en el ruido al subir y bajar, en el aislamiento, en la seguridad frente a intentos de levantamiento y, sobre todo, en la sensación de confort al dormir o trabajar. En Alhendín, donde conviven viviendas tradicionales y promociones más recientes, la instalación requiere mirar la ventana, el cajón disponible y el uso real del espacio: no es lo mismo una persiana de dormitorio que la de un salón que se abre cada mañana, ni una de un despacho en casa que necesita oscuridad puntual.

El primer paso profesional es medir y definir el sistema: persiana enrollable con cajón interior, persiana compacta con cajón exterior, o sustitución del paño manteniendo cajón y guías si están en buen estado. Después se elige material y densidad de lama: aluminio con espuma para mejorar aislamiento y rigidez, o PVC si se busca una opción más económica (siempre considerando orientación y exposición al sol). Para quienes buscan un acabado más cálido, hay persianas de madera, aunque requieren más mantenimiento y no siempre son la mejor idea en ventanas muy expuestas.

El montaje con criterio se centra en tres puntos que suelen pasarse por alto: alineación de guías, centrado del eje y calidad del herraje (soportes, rodamientos, topes). Si el eje queda levemente inclinado, la persiana se irá hacia un lado y acabará rozando. Si las guías no están perfectamente paralelas, aparecerán atascos intermitentes difíciles de diagnosticar. Y si se reutilizan topes o tirantes de baja calidad, en pocos meses vuelven los golpes al final de carrera o las lamas “bailan” al viento.

En la práctica, un buen instalador también piensa en el futuro: dejar acceso razonable al cajón, usar tornillería adecuada, sellar donde corresponde y comprobar que el conjunto quede silencioso. Ese silencio es más importante de lo que parece; cuando todo está bien montado, la casa se siente más calmada, especialmente por la noche.

Tipos de persianas recomendadas según uso (vivienda, comercio, orientación)

Elegir el tipo adecuado en Alhendín tiene mucho que ver con hábitos y orientación. Para dormitorios en zonas tranquilas del Barrio de La Era o viviendas que buscan oscuridad real, las lamas de aluminio con espuma suelen ofrecer un equilibrio muy bueno: bajan con firmeza, aíslan mejor y resisten mejor pequeños golpes. Si la ventana recibe sol directo buena parte del día, conviene priorizar materiales que no se deformen con facilidad y un montaje que evite puntos de fricción.

En salones o estancias con salida frecuente a terraza, se agradece una persiana suave, con guías bien ajustadas y un recogedor de calidad (si es manual) para que no se convierta en una pelea diaria. En pisos del Centro (Casco Urbano), donde a veces hay cajones antiguos, puede ser más eficiente sustituir paño y mecanismos internos manteniendo lo que está bien, siempre que el cajón esté sano y el aislamiento no sea un problema.

Para comercios o zonas de trabajo en planta baja (sobre todo si hay mucha maniobra diaria), lo importante es la robustez del sistema y la facilidad de mantenimiento: eje bien dimensionado, rodamientos resistentes y un acceso al cajón que permita revisiones sin desmontajes eternos. Aunque cada caso manda, el criterio suele ser este: si la persiana se usa mucho, se invierte en mecanismos internos; si la prioridad es confort térmico/acústico, se invierte en lama y ajuste de guías.

Y un detalle cotidiano que muchos agradecen: si hay niños, personas mayores o simplemente quieres comodidad, plantear desde el inicio la motorización o al menos dejar el sistema preparado evita obras posteriores y reduce el desgaste de cintas y recogedores.

Motorización y mantenimiento: persianas más cómodas, silenciosas y duraderas

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La motorización ya no es un “capricho”; muchas familias en Alhendín la eligen por comodidad y por seguridad, y también porque elimina de raíz ciertos fallos típicos de sistemas manuales. Una persiana motorizada bien instalada sube y baja con esfuerzo constante, sin tirones, y eso reduce el desgaste de lamas, guías y eje. Ahora bien, el motor no arregla un conjunto mal ajustado: si la persiana ya baja torcida o roza, motorizarlas sin corregir antes el problema es una receta para acortar la vida del motor.

El proceso profesional suele ser: revisar estado del paño, guías y cajón; comprobar medidas del eje; elegir motor con par adecuado según altura y material; y ajustar finales de carrera para que no golpee arriba ni abajo. En viviendas del Barrio de La Vega, donde el polvo puede aumentar fricción, es clave dejar guías limpias y con felpas en buen estado antes de cerrar el cajón y dar el trabajo por terminado. Ese tipo de detalles son los que hacen que, semanas después, sigas notando la persiana igual de suave.

En cuanto al mantenimiento, lo que funciona es sencillo y constante. Limpiar guías con un paño (sin encharcar), revisar visualmente lamas dobladas y no forzar nunca cuando algo se atasca. Forzar es el error más común: se parte el tirante, se desajusta el eje o se daña el recogedor. Si notas un ruido nuevo —un “clack” al final, un roce continuo, una vibración— suele ser una señal temprana que conviene atender antes de que el problema se haga mayor.

En equipos con enfoque de servicio como ALTORIA SERVICOMPLEX, se insiste en dejar el sistema equilibrado: ni excesivamente tenso ni con holguras. La diferencia se nota en el día a día, cuando subes la persiana medio dormido y todo responde sin sorpresas. Ese alivio, la verdad es que, vale mucho.

Señales de que necesitas revisión antes de que se rompa (ruidos, roces, desajustes)

Las persianas avisan. El problema es que, con las prisas, solemos normalizar señales que no deberían estar ahí. Si al subir notas que la cinta “rasca”, probablemente hay un pasacintas marcado o una polea con rebaba. Si la persiana baja y, de pronto, pega un pequeño salto, puede haber una lama con enganche dañado o una guía abierta en un punto. Si al final del recorrido golpea fuerte arriba, es común que falten topes o estén gastados; eso castiga lamas y eje en cada uso.

En persianas motorizadas, el síntoma típico es el cambio de sonido: cuando el motor trabaja forzado, el ruido se vuelve más grave, y a veces la persiana se para antes de llegar al final. Ahí conviene parar y revisar; insistir con el mando solo empeora la situación. También hay señales “silenciosas”: persianas que cada semana quedan un poco más torcidas, o que al bajar dejan una rendija de luz en un lado. Esos pequeños desajustes suelen indicar que el enrollado no es centrado o que una guía ha perdido paralelismo.

Una revisión a tiempo suele ser una intervención corta: reajustar eje, sustituir felpas, cambiar topes o enderezar una guía. Lo importante es que se haga con método y con piezas compatibles. A nivel práctico, si la persiana forma parte de tu rutina (dormitorio, salón, persiana de balcón), anticiparte evita quedarte con la ventana “a medias” justo en un día de viento o de frío. Y esa tranquilidad es exactamente lo que se busca.

Presupuesto, tiempos y garantías en Alhendín: qué esperar de un servicio serio

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Cuando alguien busca instalación o reparación de persianas en Alhendín, normalmente tiene dos necesidades simultáneas: resolver rápido y no llevarse sorpresas. Y es lógico. Una persiana que no baja afecta a la privacidad; una que no sube puede dejar la casa a oscuras o bloquear una salida a terraza. Por eso, un servicio serio se basa en claridad: diagnóstico, propuesta, ejecución y comprobación final.

En reparaciones, el presupuesto depende sobre todo de piezas y acceso. No cuesta lo mismo cambiar una cinta y un recogedor accesibles que intervenir en un cajón difícil, con eje antiguo o lamas dañadas. Aun así, como orientación responsable (sin prometer cifras fijas), en Alhendín las reparaciones habituales de cinta/recogedor y ajustes sencillos suelen moverse en rangos moderados, mientras que sustituciones de paño completo, cambio de eje o motorizaciones suben por material y mano de obra especializada. Lo importante no es solo el número, sino qué incluye: retirada de piezas antiguas, ajuste de guías, pruebas repetidas y limpieza básica del cajón.

Sobre tiempos, lo normal es que muchas averías comunes se resuelvan en una visita si hay acceso y recambios compatibles. Instalaciones completas o motorizaciones pueden requerir planificación, especialmente si se necesita fabricar a medida. En viviendas del Centro (Casco Urbano), el acceso a cajones interiores o persianas antiguas puede exigir más tiempo por desmontaje cuidadoso. En barrios como El Barrichuelo, con reformas y soluciones mixtas, a veces hay que adaptar componentes para que todo quede alineado.

En garantías, lo razonable es esperar garantía sobre la mano de obra y sobre los componentes instalados según fabricante. También es buena práctica entregar factura o justificante del trabajo, porque da trazabilidad y confianza. En persianas, esa confianza no es abstracta: se nota en que el técnico explica qué ha fallado, qué ha cambiado y qué conviene vigilar. Sales de casa con la sensación de control, no de incertidumbre.

Cómo trabajamos: diagnóstico, reparación/instalación y comprobación final

Un proceso bien llevado evita “arreglos” que duran poco. En el diagnóstico, se observa el comportamiento: si la persiana baja recta, si roza, si el enrollado se desplaza, si hay holguras. Luego se abre el cajón con cuidado, se protege la zona y se inspecciona el conjunto: estado del eje, soportes, polea, recogedor, tirantes y lamas. Este paso es clave porque muchas averías se entienden al ver el interior, no solo desde fuera.

Después se decide. A veces compensa sustituir una pieza puntual (por ejemplo, un recogedor fatigado) y ajustar tensión. Otras veces conviene ir un poco más allá para que no se repita: si la polea está marcada, cambiar solo la cinta es quedarse corto. Si el eje está descentrado, cambiar lamas sin centrarlo es tapar el síntoma. En instalaciones, el criterio es dejar el sistema “cuadrado”: guías paralelas, eje centrado, topes correctos, y un cierre final del cajón sin vibraciones.

La comprobación final no se hace una vez, se hace varias. Se sube y baja la persiana, se verifica que no haya puntos de roce, se escucha el sonido (debería ser uniforme), y se comprueba que la persiana queda nivelada abajo y no golpea arriba. También se revisa el manejo: cinta con recorrido suave, manivela sin saltos, o motor con finales de carrera ajustados.

Este método tiene un efecto inmediato: calma. La persiana vuelve a ser un elemento que acompaña tu rutina en Alhendín, no una pequeña fuente de preocupación diaria. Y cuando el trabajo está bien hecho, se nota incluso semanas después, cuando todo sigue igual de fino.

Preguntas frecuentes (FAQ) sobre persianas en Alhendín

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¿Qué suele causar que una persiana se quede atascada a mitad de recorrido en Alhendín?

Lo más habitual es una combinación de desajuste del eje y fricción en guías. En barrios como La Vega, el polvo fino puede acumularse y aumentar el roce, especialmente si las felpas están gastadas. También ocurre cuando una lama está ligeramente doblada y engancha al pasar por un punto de la guía. Si se fuerza, el problema empeora: se pueden romper tirantes o salirse lamas. Lo recomendable es parar, revisar guías y cajón y corregir el origen, no solo “desatascar” a tirones.

¿Cuándo merece la pena cambiar la cinta y el recogedor en lugar de solo la cinta?

Si la cinta está deshilachada, casi siempre conviene revisar el recogedor. En pisos del Centro (Casco Urbano) se ven recogedores fatigados que ya no tensan bien, y una cinta nueva termina doblándose o trabajando mal. Además, si hay rebabas en polea o pasacintas, la cinta se dañará rápido. Un cambio completo (cinta + recogedor) con revisión de polea suele dar un resultado más estable y evita volver a abrir el cajón en poco tiempo.

¿Se puede reparar una persiana de aluminio con lamas abolladas o hay que cambiarla entera?

Depende de cuántas lamas estén afectadas y del estado general. Si hay una o dos lamas dañadas y el resto está bien, se pueden sustituir lamas sueltas y revisar tirantes y topes. Si la persiana es antigua y aparecen varias lamas deformadas, lo más eficiente suele ser cambiar el paño completo para evitar fallos encadenados. En viviendas de La Era con persianas que llevan muchos años, es bastante común que el material esté fatigado y una reparación parcial no sea duradera.

¿Qué ventajas reales tiene motorizar una persiana en una vivienda de Alhendín?

La ventaja principal es la comodidad, pero también la regularidad del movimiento: el motor aplica una fuerza constante y reduce tirones. Eso ayuda a que el eje y las guías sufran menos. En casas con persianas grandes (salón o ventanal), la motorización se nota desde el primer día. Eso sí, antes hay que comprobar que el conjunto baja recto y no roza, porque un motor sobre una persiana desajustada trabaja forzado y pierde vida útil. En zonas como El Barrichuelo, donde hay instalaciones mixtas, revisar compatibilidades es especialmente importante.

¿Cómo sé si el problema está en las guías o en el cajón?

Si el roce se siente a lo largo de todo el recorrido y cambia según el punto, suele ser de guías (abiertas, sucias, con felpa desgastada o mal alineadas). Si el problema aparece sobre todo al principio o al final (golpes arriba, enrollado irregular, persiana que “se va” hacia un lado), suele estar en el cajón: eje descentrado, soportes flojos, polea marcada o tirantes mal colocados. Un diagnóstico correcto incluye observar desde fuera y abrir el cajón para ver cómo enrolla realmente el paño.

¿Es normal que la persiana haga un “clack” fuerte al llegar arriba?

No debería. Ese golpe suele indicar topes gastados o inexistentes, o finales de carrera mal ajustados si es motorizada. En el día a día, ese “clack” parece poca cosa, pero castiga lamas y eje en cada uso. En viviendas del Centro (Casco Urbano) se ve mucho por desgaste acumulado. Ajustar topes o finales de carrera y comprobar el asiento del paño evita roturas y reduce vibraciones, algo que además se agradece cuando hay dormitorios cerca.

¿Qué mantenimiento básico puedo hacer sin riesgo en casa?

Lo seguro es limpiar guías con un paño seco o ligeramente humedecido, retirar polvo visible del borde del cajón si es accesible y observar si hay lamas dobladas. Evita lubricantes aceitosos en guías: atrapan suciedad y a medio plazo empeoran el roce. Si notas resistencia, no fuerces. En Alhendín, sobre todo en áreas con más polvo en suspensión como La Vega, una limpieza suave periódica ayuda bastante. Cualquier intervención dentro del cajón (eje, polea, tirantes) conviene dejarla a un profesional.

¿Qué información ayuda a que el diagnóstico sea más rápido en una visita en Alhendín?

Ayuda mucho indicar el tipo de accionamiento (cinta, manivela o motor), si la persiana es de aluminio/PVC, y describir el síntoma concreto: “baja torcida”, “se queda a mitad”, “la cinta no recoge” o “hace ruido al final”. También sirve decir en qué zona estás (por ejemplo, La Era o Barrio del Centro), porque la tipología de vivienda orienta sobre accesos habituales al cajón. Con esos datos, es más fácil llevar el recambio compatible y evitar segundas visitas innecesarias.

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